IPC marzo: La energía da un respiro a la inflación a la espera de los efectos de la crisis arancelaria

IPC marzo: La energía da un respiro a la inflación a la espera de los efectos de la crisis arancelaria

Los alimentos vuelven a situarse por encima del índice general, aunque la subyacente se acerca cada vez más al ansiado 2 %

 

“Hay que ser prudentes pese a los buenos datos, porque la coyuntura internacional es muy volátil. Madrid es una región dedicada casi por completo a los servicios y es difícil prever si se verá más o menos afectada que otras a corto y medio plazo. De todos los datos, el que más valoro es el de la inflación subyacente, más estable y estructural, cada vez más cerca del 2 %. Eso supone que las economías familiares pueden recuperar parte de su poder adquisitivo, pues casi 800.000 personas trabajadoras se benefician de la subida salarial media más alta de España”, analiza María Concepción Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

 

Calma antes de la ¿tempestad?

Los datos del IPC de marzo muestran una cierta tranquilidad del consumo en la Comunidad de Madrid, en línea con lo que sucede en España y en Europa. Eso sí, son cifras previas a la imposición de aranceles globales por parte de los Estados Unidos que, sin duda, influirán en todas las economías mundiales. Lo que no se sabe es si para bien o para mal, pues uno de sus primeros efectos ha sido el desplome del precio del petróleo.

Hasta que empiecen a despejarse las dudas, la inflación repuntó 2 décimas en marzo, para volver a situarse en el 2,4 % con el que terminó el 2024. Aunque durante el primer trimestre los precios se han encarecido en 7 décimas, la contención de los suministros energéticos y, en menor medida, de los alimentos, han permitido que vuelva a bajarse de ese temido 3 % que superó en enero y febrero.

 

Alimentos más caros y energía más barata

La cesta de la compra vio quebrada su tendencia a la baja de los últimos meses y se sitúa en el 2,8 %. Las carnes de vacuno (+10,8 anual) y ovino (+17,5), café, cacao e infusiones (+14,6) y los huevos (+14,3) subieron con fuerza; también las bebidas no alcohólicas (+8,0). Al contrario, los aceites y grasas (-30,9) y el azúcar (-14,9) son los que más bajaron.

El otro capítulo que más afecta a los bolsillos es el relacionado con la vivienda, que bajó un punto en marzo gracias, sobre todo a la electricidad (-3,9). Sin embargo, es el apartado que más se ha encarecido en el último año (+5,5), también muy influido por el suministro eléctrico (+10,3) y por el alquiler de vivienda (+3,3). El otro grupo que moderó sus precios fue el del transporte (-0,6 mensual y -0,7 anual), sobre todo el privado (-1,5 y -1,6).

Del resto de productos y servicios, destacan, en términos anuales, las subidas por encima de la media de los servicios hospitalarios (+3,4), la educación infantil y primaria (+4,1) y secundaria (+3,1), la hostelería (+3,9), los alojamientos (+6,8), los efectos personales (+9,1) y los seguros (+9,5). Los paquetes turísticos, sin embargo, se desplomaron un 2,8 % debido a que el año pasado la Semana Santa coincidió en marzo.

 

Respiro para las personas trabajadoras

En este contexto incierto, hay que fijarse en la lenta, aunque firme, caída de la inflación subyacente, cada vez más cerca del objetivo del 2 %. Un referente estable que valoran los bancos para decidir bajadas de tipos de interés o los precios de préstamos e hipotecas. Además, es un punto y medio inferior a la subida salarial media (3,7 %), que en Madrid sigue siendo la más alta de España (3,3 nacional). Y esa también es una buena noticia para las personas trabajadoras.

IPC marzo: La cesta de la compra sigue disparada en la Comunidad de Madrid

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El ‘efecto Ucrania’ contiene el IPC general y el subyacente baja por segundo mes consecutivo

 

El Índice de Precios al Consumo (IPC) subió un 0,3 % en la Comunidad de Madrid durante el mes de marzo, una décima menos que a nivel nacional. En términos interanuales, el alza es del 2,6 %, mientras que en el conjunto del Estado creció un 3,3 %. En el primer trimestre del año, sin embargo, los precios subieron dos décimas más en Madrid (1,1 %) que en toda España.

Se esperaba un respiro en los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) debido al ‘efecto Ucrania’. La invasión rusa provocó una subida exponencial de los precios en marzo del 2022, principalmente en los productos energéticos y alimenticios. Por eso, aunque volvieron a subir en marzo, la tasa interanual creció mucho menos que en los meses precedentes.

 

Cesta de la compra e inflación subyacente

Hasta aquí, las buenas noticias. Las malas llegan por dos caminos: la cesta de la compra y la inflación subyacente. Los alimenticios básicos y las bebidas no alcohólicas subieron un punto en marzo y siguen castigando los bolsillos de los madrileños. Un alza sostenida que comenzó en abril de 2021, cuando el incremento era casi nulo. Respecto a marzo del 2022, los productos alimenticios han subido un 16,6 %, apenas una décima por encima de la media nacional.

La inflación subyacente, considerada como estructural (no incluye alimentos ni recursos energéticos) subió (0,6 %) por segundo mes consecutivo, aunque la tasa interanual también lleva dos meses bajando y se sitúa en el 6,2 %. Muy inferior a la registrada en el conjunto de España (7,5 %).

“Si los salarios han subido en torno al 3 % y los precios más del doble, el perjuicio es evidente para los ciudadanos. Y eso sin contar a los muchos que sobreviven con el Salario Mínimo Interprofesional y los más de trescientos mil parados que hay en la Comunidad de Madrid. Como sindicato, siempre reivindicaremos que los trabajadores puedan mantener su poder adquisitivo, independientemente de circunstancias estructurales o coyunturales como la que nos está tocando vivir”, denuncia María Concepción Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

 

Comportamiento dispar en el resto de los grupos

En el resto de las categorías, destacan algunos comportamientos llamativos. Vivienda y suministros volvieron a bajar un 1,6 % y acumulan una caída del 12,1 % respecto a hace un año; vestido y calzado experimentaron la mayor subida en marzo (4,2 %), aunque son un 7,3 % más baratos que a finales del 2022; Los transportes acumulan un -8,1 % de descenso interanual; alcohol y tabaco (8,8 %), hostelería (7,2%) y hogar (6,2 %) registran subidas interanuales muy pronunciadas.

IPC noviembre: La inflación repunta por sexto mes consecutivo en Madrid, se sitúa en el 3,7 % y es la más alta de España

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La inflación subyacente también prosigue su escalada, alcanza su nivel máximo en dos años y está muy cerca de cruzarse con el índice general

 

Negociación colectiva, salarios más justos y vigilancia sobre productos y servicios básicos

“La tensión inflacionista, lejos de contenerse, sigue creciendo y está ya muy lejos de ser asumible para las familias. La cesta de la compra básica cada vez es más cara, pero los salarios siguen estancados, lo que afecta al ahorro, al consumo y, en definitiva, a la calidad de vida de millones de personas trabajadoras”, denuncia la secretaria general de USO-Madrid, María Concepción Iniesta.

La máxima dirigente regional de la USO también critica el maquillaje salarial de un Gobierno central que, por ejemplo, “pacta con otros sindicatos subidas para los empleados públicos de un 2,5 % para 2026, lo que, con un IPC estatal del 3,1, supone una pérdida real de poder adquisitivo para todos ellos. No tiene sentido. Y, mientras tanto, vemos como los beneficios de las empresas no paran de crecer muy por encima de los salarios. Por eso, desde nuestra organización siempre defenderemos la negociación colectiva como principal vía para conseguir unos salarios más justos y la creación de órganos que, sin caer en el intervencionismo económico, vigilen los precios de los productos y servicios básicos para amortiguar su impacto”.

 

La inflación casi se ha duplicado desde mayo

Los precios apenas subieron una décima en el último mes, pero la tendencia al alza en la Comunidad de Madrid es evidente. Desde mayo (2,0), la inflación casi se ha duplicado debido a múltiples factores, coyunturales o estructurales. Y eso se refleja en la subyacente, que no incluye los elementos más volátiles como los alimentos no elaborados y los productos energéticos.

Si en marzo la inflación considerada como estructural acariciaba el deseado objetivo del 2 %, ocho meses después se ha disparado hasta el 3,5. Una mala noticia para los bolsillos de las personas trabajadoras, que ven recortada su capacidad de ahorro: la subida media de los salarios pactados por convenio (4,1) se mantiene estancada desde julio y la distancia entre ambas estadísticas se ha visto reducida de forma drástica a apenas seis décimas.

En noviembre, los diferentes apartados se comportaron de forma muy dispar. Destacan las subidas de los alimentos (+0,5), del transporte (+1,4) y del vestido y calzado (+3,8). Al contrario, bajaron los gastos asociados a la vivienda (-0,1), ocio y cultura (-1,0), hostelería (-0,6) y comunicaciones (-0,1).

 

La cesta de la compra sigue muy por encima de la media

La comparativa anual es la que mejor refleja el castigo a los consumidores: los huevos lideran la subida de los alimentos (+32 %) tras acusar el esperado impacto del brote de gripe aviar. Una docena de este producto básico en todos los hogares cuesta ya casi el doble que hace cuatro años. Pero es que la carne de vacuno (+17,1), ovino (+6,8), el pescado (+7,0) o la fruta (+4,5) también han encarecido la cesta de la compra básica de forma considerable. Los aceites y grasas también vieron frenada su desescalada del último año (+2,5 mensual).

En el apartado de la vivienda, los suministros, especialmente la electricidad, dieron un respiro, aunque son un 8,1 % más caros que hace un año. El dato no ha sido mejor debido a la influencia de las nuevas tasas municipales de basuras en el capítulo de “mantenimiento” (en torno al +11 % en los tres últimos meses).

Del resto, destaca el transporte público urbano también es un 20 % más caro que hace un año; los servicios de alojamiento han subido un 10 %; y en “otros gastos”, los efectos personales (+15,6), los seguros (+8,8) y la protección social (+5,4) también se han encarecido muy por encima de la media.

IPC octubre: La inflación anual vuelve a dispararse hasta el 3,6 % en Madrid, la más alta desde febrero del 2023

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La inflación subyacente, o estructural, también repunta por cuarto mes consecutivo y confirma la tendencia inflacionista en la Comunidad de Madrid

 

“Lamentablemente, la inflación está muy lejos de ser controlada. No hay economía familiar que pueda resistir subidas tan pronunciadas precisamente en los productos y servicios más prioritarios como son la alimentación, la vivienda, los transportes o la educación de los hijos. La subida salarial pactada por convenio, que afecta a más de un millón de trabajadores en la región, se mantiene en el 4,1 % de media por cuarto mes consecutivo, por lo que la conclusión es muy sencilla: menor capacidad de ahorro para las personas trabajadoras y mayor dificultad para llegar a fin de mes para las economías familiares más vulnerables”, analiza María Concepción Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

Desde USO siempre insistimos en que es imprescindible un gran pacto entre los partidos políticos, sea cual sea su signo, y entre las distintas administraciones para que los efectos del encarecimiento de los precios no influyan tanto en los productos y servicios básicos. Que se pongan a trabajar en lo que realmente afecta a los ciudadanos y que prioricen una legislación laboral más eficaz, con menos temporalidad y estacionalidad, con salarios más dignos y con la negociación colectiva como base para garantizar la capacidad de ahorro de las personas trabajadoras”, denuncia la máxima responsable regional.

 

El peor escenario posible

Pésimas noticias las ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que confirma el peor escenario posible para los precios. Si a nivel nacional el IPC interanual superó la temida barrera del 3 %, en la Comunidad de Madrid se disparó hasta el 3,6 %, un dato que no se veía desde el mes de febrero del 2023.

Pero la peor de todas es que no se trata sólo de factores coyunturales o volátiles, sino una peligrosa tendencia que amenaza con seguir castigando los bolsillos de los madrileños. Y es que la inflación subyacente, que no incluye ni los productos energéticos ni los alimentos no elaborados, alcanza el 3,3 % después de cuatro meses escalando hasta un punto desde el mínimo del 2,3 marcado en junio. Es su mayor valor desde marzo del 2024.

 

Los alimentos no elaborados suben más que la media

La tregua del mercado internacional del petróleo y su impacto en los combustibles carburantes (-0,5 anual y -1,7 en lo que va de año) no ha bastado para amortiguar una inflación desbocada en aquellos productos y servicios que más afectan a los ciudadanos. Por ejemplo, los alimentos no elaborados (2,7), que triplicaron el alza mensual (0,8) y son casi un 6 % más caros que hace un año.

De nuevo, los huevos lideran la escalada (+21,4 anual), que será más acusada tras el brote de gripe aviar, el sacrificio y el confinamiento obligatorio en todas las granjas avícolas. Le siguen la carne de vacuno (+15,7) y ovino (+8,9), el pescado (+8,0), la leche (+4,7) y las frutas y verduras (+4,1, tras encarecerse casi un 9 % este último mes). Es decir, la base de una dieta equilibrada y saludable en cualquier hogar.

 

Los suministros de la vivienda y el transporte público castigan a los madrileños

El apartado más inflacionista es el de la vivienda (+8,2). El conjunto de los suministros de agua, gas y electricidad se ha encarecido un 11 % en el último año y los gastos de conservación y reparación, casi un 12 %. El transporte público también se ha visto castigado con subidas del 20,3 % el urbano y del 11,2 el interurbano. Al contrario, la contención de los precios de los combustibles y carburantes ha permitido que la subida anual del transporte particular (+1,7) sea inferior al índice general.

Los servicios destacan entre el resto de incrementos superiores a la media: efectos personales (+15,8), seguros (+8,8) o protección social (+5,4). También lo hicieron la enseñanza secundaria (+4,3), la restauración (+3,7) o los alojamientos (+6,6).

IPC abril: La inflación en Madrid se sitúa en su nivel más bajo desde octubre gracias a los alimentos y a la energía

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Al contrario, el efecto Semana Santa evita un mejor dato debido al alza de precios en la hostelería y los paquetes turísticos

 

“No hay que confiarse, porque el escenario global es incierto, pero la moderación de los precios en nuestra región es, sin duda, una buena noticia para las personas trabajadoras y sus familias. Aún deberían contenerse más y situarse por debajo de ese 2 % marcado como objetivo en la Unión Europea. La influencia de la Semana Santa distorsiona de alguna manera el dato, aunque ya es una tendencia estable en lo que va de año”, analiza María Concepción Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

“Aun así, seguimos demandando un mayor control sobre los precios de alimentos y suministros básicos, que no deberían verse afectados por la coyuntura económica, y seguimos apostando por la negociación colectiva como herramienta para mejorar los salarios y la calidad de vida de los madrileños”, explica la máxima dirigente regional de la USO.

 

Mejor dato desde octubre

Ni las turbulencias en los mercados internacionales ni el apagón del último lunes del mes afectaron al IPC de abril. Los precios subieron cinco décimas respecto a marzo y un 2,2 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Es el mejor dato desde el pasado mes de octubre.

Sin embargo, un análisis detallado muestra que los diferentes apartados se comportaron de forma muy dispar. La mejor noticia la ofrecen los que más afectan a la vida cotidiana. Los alimentos no elaborados bajaron una décima en el último mes y acumulan un alza anual (1,3) muy por debajo del índice general. Los aceites y grasas (-35,4 anual) y el azúcar (-17,2) continúan con su depreciación, acercándose a los precios de hace dos años. En cambio, los huevos (+18,6) y la carne de ovino (+15,2) siguen castigando al bolsillo.

 

Gas, electricidad, combustibles y carburantes, más baratos

De igual manera, los suministros vinculados a la vivienda, bajaron un punto respecto a marzo, aunque siguen siendo un 3,7 % más caros que hace un año. En concreto, los suministros energéticos (gas y electricidad) se abarataron un 3,2 % en el último mes, aunque la subida anual es del 5,1 % debido al efecto base (el año pasado bajaron con fuerza).

También se abarataron los combustibles y carburantes (-0,1 mensual y -1,5 anual), lo que alivió el gasto en el transporte privado en un mes con numerosos desplazamientos por carretera.

Del resto de grupos, todos subieron durante el último mes salvo las bebidas alcohólicas y el tabaco (-0,1). el resto de grupos subieron en el último mes. La Semana Santa (que el año pasado cayó en marzo) se notó, sobre todo, en los paquetes turísticos (+13,7 mensual), los alojamientos (+12,5) y el transporte interurbano (+12,3).

 

Estabilidad de la inflación estructural

La inflación subyacente repuntó cinco décimas en abril y se sitúa en un 2,5 %, un escenario que refleja estabilidad y moderación desde que en julio bajó del 3 %. Otra buena noticia, combinada con la de la subida salarial media (+3,7), también estable durante el último trimestre. Esto redunda en una cierta recuperación del poder adquisitivo de los madrileños y podría influir en futuras bajadas de préstamos e hipotecas.