Alimentos, vivienda y servicios básicos siguen muy por encima del índice general y perjudican la capacidad de compra y de ahorro de las personas trabajadoras

 

“El último dato sobre la inflación en Madrid es positivo, aunque más a nivel psicológico, por romper esa barrera del 3 por ciento. Lo verdaderamente cierto es que la estadística distorsiona la realidad que viven muchas personas trabajadoras, sobre todo las que están en situación más vulnerable y no llegan a fin de mes. Todas necesitamos comer, electricidad, atención sanitaria, educación para nuestros hijos y la gran mayoría usa el transporte público. La conclusión es clara: cada vez tenemos menor capacidad de compra y de ahorro, una evidente pérdida de poder adquisitivo acumulada durante muchos años ya. Por eso, siempre pedimos empleos estables y salarios más justos como receta para aliviar las economías familiares”, denuncia la secretaria general de USO-Madrid, María Concepción Iniesta.

 

La inflación se modera por segundo mes consecutivo

El último dato “normal” sobre la inflación en la Comunidad de Madrid deja la buena noticia de que se modera por segundo mes consecutivo y se sitúa en el 2,9 %, después de medio año por encima del 3. También lo hace la subyacente (que no incluye alimentos no elaborados ni productos energéticos), aunque ésta lleva ya varios meses instalada en torno al 3,5 %.

La exorbitada subida del gas y del petróleo en marzo tendrán su inevitable reflejo en las economías familiares. Y partirán desde una base ya preocupante, pues son los productos y servicios más básicos los que reflejan una mayor tensión inflacionaria.

Los precios suben donde más les duele a las familias

Por ejemplo, la cesta de la compra (+3,7 anual), con los huevos (+30,8), la carne de vacuno (+13,5) y ovino (+9,1), las legumbres y hortalizas (+8,7), las frutas frescas (+4,7) y la leche (+4,3) a la cabeza. Los alimentos no elaborados, en su conjunto, llevan seis meses al alza, siempre por encima de la media.

Otro aspecto básico es el de la vivienda. Aunque ha bajado tres décimas en febrero, es más cara que hace un año (+4,1).  Los suministros de agua, gas y electricidad (+13,2) y la conservación (+12,0) tensionan este apartado que supone buena parte del gasto de las familias. Y eso que la estadística, sorprendentemente, no refleja el encarecimiento de las hipotecas.

Tampoco hay que desdeñar servicios básicos como el transporte de pasajeros (+14,5), sobre todo el público urbano (+20,8) tras reducirse las ayudas de los gobiernos central y autonómico. El abaratamiento de los combustibles y carburantes (-5,7) permitió llenar los depósitos de los vehículos privados a un precio razonable, algo que ya parece cosa del pasado.

La enseñanza obligatoria también castiga los bolsillos de la mayoría (+3,5 la educación infantil y primaria y +4,3 la secundaria). Los efectos personales (+12,3), los seguros (+7,3) los gastos de protección social (+5,2), la hostelería (+4,3) y la sanidad (+3,1) completan un panorama que dista mucho de ser ideal. El único dato positivo de toda la lista es el vestido y el calzado, con precios inferiores a los de hace un año (-0,6).

Pérdida de poder adquisitivo acumulada

La peor noticia es que hace un año, la subida media salarial pactada por convenio en Madrid era de +3,7 % con una inflación del +3,1. En febrero del 2026, al contrario, la inflación del +2,9 supera en tres décimas (+2,6) a este dato que sirve como termómetro para evaluar el poder adquisitivo de las personas trabajadoras.