por Juan José Rodríguez | Abr 28, 2020 | coronavirus, Economía, Empleo
El paro en la Comunidad de Madrid sube un 5,85 por ciento en el primer trimestre del año con relación al anterior, con 20.600 personas más sin trabajo y una cifra global de 373.000 desempleados. Estas cifras podrían ser incluso peores teniendo en cuenta que el propio Instituto Nacional de Estadística advierte que los datos de esta EPA no recoge los datos del primer trimestre completo.
Debido al colapso del SEPE, cuyo registro discrimina entre una persona parada y una persona inactiva (que no trabaja, pero no busca empleo), los datos de la oleada del primer trimestre de 2020 recoge apenas unos días del estado de alarma, por lo que sus resultados son irreales y optimistas.
La estadística refleja que la ocupación descendió en el primer trimestre del año un 0,9 por ciento respecto al cierre de 2019 con 27.500 puestos de trabajo menos: “Ahora los datos se vuelven viejos en apenas días, y que la EPA no recoja el mes de abril, casi acabado, no nos puede dar una fotografía fiable de los efectos en el empleo, o más bien en el desempleo, por el coronavirus”, advierte Joaquín Pérez, secretario general de USO.
No obstante, “hay algo claro, y es que las medidas llegaron tarde para muchos trabajadores y el Gobierno aún no ha reforzado el SEPE lo suficiente como para dar respuesta al aluvión de expedientes y solicitud de prestaciones que ha recibido. A pesar de estar poco pegada a la actualidad, la EPA nos deja un aviso dramático: en la primera semana del estado de alarma dejaron de trabajar más de medio millón de personas. Son los fríos datos que, cuando consigamos salir de la crisis sanitaria y de nuestras casas, tendrán cara en nuestras calles”, lamenta Pérez.
por Juan José Rodríguez | Abr 24, 2020 | coronavirus, Salud laboral
USO-Madrid lamenta el fallecimiento de una trabajadora de limpieza del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda de 66 años a causa del covid-19, según ha publicado 20minutos. Se trata de la primera muerte de una trabajadora hospitalaria de limpieza contagiada por coronavirus en la Comunidad de Madrid, según los datos que maneja la Consejería de Sanidad.
El sindicato USO ha registrado en el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones un escrito por el cual solicitamos y argumentamos la consideración de la muerte por coronavirus covid-19 como accidente laboral.
“Una de las primeras medidas que tomó el Gobierno con respecto al contagio o posibilidad de contagio por coronavirus fue asimilar su cuidado o aislamiento a la baja laboral. Aunque en un principio lo consideró contingencias comunes, en el Real Decreto-ley de 10 de marzo ya lo asimilaba a accidente de trabajo. Esto tiene implicaciones en materia de prestaciones por la incapacidad temporal que la legislación considera ‘excepcionales’. Paradójicamente, esa cobertura no se extiende en caso de fallecimiento y este es considerado por causa de enfermedad común”, expone Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.
La ley solo prevé considerar el fallecimiento por covid-19 como accidente laboral “en el caso de que se pruebe que el contagio se ha producido exclusivamente por la realización del trabajo. Algo que, si nos guiamos por el criterio de baja o alta exposición al virus, queda reservado a grupos muy específicos de la población, como es el personal sanitario”, observa García.
Demostrar el origen laboral del contagio por coronavirus covid-19, imposible en plena pandemia
USO defiende que, en la situación actual de pandemia, “es imposible demostrar el origen laboral del contagio, como también es imposible demostrar que no lo es. Cualquier persona que se desplace o se haya desplazado a su centro de trabajo ha podido contagiarse en el transporte o la vía pública. Además, hay muchas profesiones de alto riesgo no contempladas como tal, como celadores, limpieza o personal de supermercados, entre muchas otras, que pueden originar el contagio durante la actividad laboral. Incluso en sectores con un supuesto riesgo bajo de exposición se puede dar el contagio por compañeros que lo padezcan, incluso asintomáticamente”, rebate Sara García.
Por todo ello, “es a todas luces una injusticia que la familia de una persona trabajadora que fallezca por coronavirus no tenga el mismo respaldo en cuanto a prestaciones que sí tienen en el resto de casos tipificados como muerte por accidente laboral”, apunta la secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.
por Juan José Rodríguez | Abr 20, 2020 | coronavirus, Salud laboral
Este año la conmemoración del Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, está totalmente condicionada por el estallido de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. Aunque esta pandemia mundial está afectado a toda la ciudadanía, son las personas trabajadoras quienes se encuentran en primera línea, desde USO, dentro de la iniciativa lanzada por la Confederación Sindical Internacional (CSI), nos unimos a las más de 300 organizaciones afiliadas a las CSI en 162 países y que representamos a más de 200 millones trabajadores y trabajadoras, en el homenaje a los que están exponiéndose en sus puestos de trabajo haciendo que todo funcione y para recordar a todas las personas que han muerto, enfermado o se han lesionado realizando su trabajo.
La crisis sanitaria ha puesto en evidencia las grietas y desigualdades de nuestro mercado laboral y la fragilidad y carencias del sistema preventivo. Desde el inicio de la pandemia desde USO hemos tenido que realizar múltiples denuncias, en las que ha tenido que intervenir en algunos casos la policía, y paralizaciones de actividad debido a que, a pesar de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, empresas y, en muchos casos administraciones públicas, no adoptan las mínimas medidas de prevención, ni dan los equipos de protección necesarios.
A lo largo de estos años de crisis se ha debilitado el ya de por si frágil sistema preventivo, la mayor parte de las empresas han recortado la inversión en prevención. De las que contaban con servicios propios de prevención, han reducido personal y recursos. Desde USO denunciamos la precariedad laboral y la sobrecarga de trabajo de los técnicos del SPA que les impide realizar su labor, en condiciones de normalidad, situación que se agrava profundamente, al verse desbordados sin medios materiales, ni humanos en una crisis sanitaria como la que estamos padeciendo.
Durante los últimos años hemos denunciado, e Inspección de Trabajo ha ratificado estas denuncias en sus informes, que se está realizando prevención “sobre el papel” con la única finalidad de evitar ser sancionados. Esta situación, unida a la precariedad laboral estructural de nuestro sistema basado en la temporalidad, suponen un grave problema social, que se ha traducido en peores condiciones de trabajo, precariedad y, desde 2013, un aumento sostenido de la siniestralidad laboral.
Los datos previos a la pandemia, nos demuestra que hay una gran “brecha” en cuanto a los niveles de protección en el trabajo entre las contrataciones temporales y las fijas, provocando que los trabajadores temporales y los cedidos por ETT sufran más accidentes laborales. Así mismo, hay sectores más precarizados como, limpieza, contact center, comercio, seguridad privada, ayuda a domicilio, residencias de mayores, logística, transporte, agropecuario, etc. Que, por regla general, tienen mayores carencias en materia de prevención de riesgos y suelen ser los más olvidados.
La crisis sanitaria por COVID-19, ha convertido a estos sectores más precarizados y con poco reconocimiento social en actividades esenciales y sectores protagonistas, junto con el personal sanitario, no sanitario y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Con lo que las fuertes carencias en materia de prevención que ya sufrían previas a la pandemia se han multiplicado por mil en esta crisis poniendo de relieve el riesgo continuo a la que se ven expuestos estos trabajadores y trabajadoras.
Desde USO, ya el 16 de marzo, solicitamos mediante un escrito registrado al Ministerio de Trabajo, la paralización de la actividad presencial de los centros de trabajo, de los sectores no considerados esenciales y necesarios para el abastecimiento y prestación de servicios básicos a la ciudadanía, basándonos en la defensa del derecho fundamental a la salud de los trabajadores y trabajadoras por la imposibilidad, en la situación actual, de cumplir con los mínimos establecidos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
En ese escrito también exigíamos, que los trabajadores y trabajadoras de los servicios considerados esenciales e imprescindibles para garantizar el abastecimiento y los servicios básicos, puedan desarrollar su importante labor en unas condiciones laborales seguras, en las que se cumpla a rajatabla las medidas de prevención de riesgos laborales a fin de que se pueda evitar su contagio y la propagación del virus.
En la actualidad vemos con preocupación los riesgos de la vuelta a la actividad presencial, tras el período de paralización de actividad no esencial que, finalmente decretó el gobierno del 30 de marzo al 9 de abril.
A la falta de medidas de protección, se une la inseguridad en las medidas de cobertura social, dada la naturaleza de la pandemia, era necesario dar respuesta tanto a las personas contagiadas ya diagnosticadas como para quienes están a la espera de diagnóstico en aislamiento preventivo. Sanidad reconoció, el 2 de marzo a través de un criterio publicado, ambas situaciones como baja laboral por contingencia común.
Desde USO reclamamos que se calificara como accidente de trabajo y, posteriormente en el RD Ley 6/2020 se reconoció la incapacidad temporal como situación asimilada a accidente de trabajo, exclusivamente para la prestación económica, por desgracia, si en ese periodo de baja se tiene la desgracia de fallecer, esa muerte es considerada por enfermedad común y no como accidente de trabajo. Por lo que USO ha solicitado a Seguridad Social que reconozca el fallecimiento por Covid-19 como accidente de trabajo.
A pesar de la situación excepcional que vivimos, no podemos dejar de denunciar que en 2019 se produjeron 600.622 accidentes de trabajo con baja de los que 517.404 se produjeron en jornada y 83.218, ocurrieron in itinere, aumentando, un año más, en un 1,7% la siniestralidad laboral.
Durante 2019 hemos tenido que lamentar el fallecimiento de 475 personas durante su jornada de trabajo y 146 en el trayecto de ida y vuelta del mismo. En este caso, la siniestralidad laboral da un leve respiro, descendiendo ligeramente los accidentes mortales frente a 2018, desde USO creemos que siguen siendo cifras inasumibles e inaceptables. Es muy significativo que, el año 2019, las empresas que superaron los límites de siniestralidad fueron 269, frente a las 244 empresas detectadas a lo largo del año 2018.
Con respecto a las Enfermedades Profesionales, continua la infradeclaración de estas dolencias, aunque durante 2019 se notificaron un total de 27.343 partes o expedientes de enfermedad profesionales de los que el 52% eran mujeres.
Desde USO continuamos reivindicando la figura de los delegados y delegadas de Prevención, quienes son, sobre todo en estos momentos de emergencia sanitaria, la única figura que vela por el cumplimiento de la ley y se hace imprescindible su labor de denuncia como única alternativa para obligar a las empresas y a las administraciones públicas a actuar frente los riesgos laborales.
En estos momentos tan críticos es más necesario que nunca de gobierno, administraciones públicas, Inspección de Trabajo, sindicatos, delegados de Prevención y trabajadores y trabajadoras, unamos nuestras fuerzas para superar esta crisis sanitaria, para poner el derecho a la salud y la seguridad en el trabajo por encima de otros intereses y para conseguir detener esta pandemia en el trabajo.
¡NI UNA MUERTE MÁS EN EL TRABAJO! ¡STOP PANDEMIA EN EL TRABAJO!
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por Juan José Rodríguez | Abr 14, 2020 | coronavirus, Salud laboral
USO-Madrid denuncia que el reparto de mascarillas higiénicas en los principales nudos de las estaciones de transporte público es una medida insuficiente y debería complementarse con la distribución de guantes para prevenir de manera más efectiva los contagios por coronavirus.
«Las mascarillas son parte de la solución, pero frente a desplazamientos en transporte público todos deberíamos llevar mascarilla filtrante además de guantes, como poco», señala José Torregimeno, técnico de Prevención de Riesgos Laborales en USO-Madrid.
Las mascarillas higiénicas que se están distribuyendo en autobuses, metro y cercanías de Madrid son un producto que no se considera EPI y, por lo tanto, no necesita certificación. No se pueden reutilizar y tampoco se pueden lavar ni desinfectar. No están diseñadas para proteger de ningún riesgo y no se recomiendan para situaciones que impliquen exposición a agentes peligrosos. «Estas mascarillas no filtran el aire del exterior, sino que impiden que los enfermos puedan transmitirlas a terceros al expectorar o simplemente al hablar», señala Torregimeno.
Por ese motivo, el reparto de mascarillas higiénicas en el transporte público debería complementarse con la distribución de guantes. «Todos deberíamos llevar mascarilla filtrante además de guantes como poco. Desde que cogemos la tarjeta abono transporte, ya estamos expuestos. Tocamos los tornos de entrada, tocamos los pasamanos, nos agarramos a las barras de los vagones o presionamos los pulsadores de aperturas de puertas. Esto implica que el riesgo se incrementa peligrosamente, por lo que los guantes son imprescindibles», insiste Torregimeno.