En Alcorcón estamos recogiendo la basura como hace 50 años, a golpe de espalda

En Alcorcón estamos recogiendo la basura como hace 50 años, a golpe de espalda

USO-Madrid denuncia que prácticamente la mitad de los vehículos destinados a la recogida de basura de Alcorcón están averiados. Esta falta de medios técnicos en la empresa pública Esmasa, está suponiendo un aumento de las bajas médicas debido al sobreesfuerzo de los trabajadores.

Según los delegados de USO-Madrid en Esmasa, prácticamente la mitad de los vehículos de limpieza están averiados. De un total de 43 camiones, furgonetas e hidrolimpiadoras que componen la flota de recogida, 20 están fuera de servicio. Es imposible recoger la basura de 170.000 habitantes con gran parte de la flota de vehículos averiados y sin contrato de mantenimiento.

Los otros 23 vehículos restantes están operativos, pero sus condiciones distan mucho de un buen estado. Muchos no tienen calefacción y con las heladas de los últimos días, los cristales se empañan reduciendo la visibilidad de la calzada, con el peligro que esto supone. Otros pierden agua del radiador, líquido de la dirección o incluso líquido de la dirección. Tampoco funcionan en muchos casos las funciones automatizadas que ahora deben hacer los operarios de forma manual.

También hay que destacar de el total de los 43 vehículos de la flota estaban en perfecto estado en el año 2016.

Aumentan las bajas por el sobreesfuerzo

A la falta de medios mecánicos, se suman las numerosas bajas que afectan a la plantilla de Esmasa, la mayoría de ellas por accidentes de trabajo debidos a sobrecargas. Los empleados llevan meses recogiendo la basura del suelo tal y como se hacía hace cincuenta años, a golpe de espalda, lo cual resulta desastroso para la salud de los trabajadores teniendo en cuenta que, en un día normal, se generan unos 80.000 kilos de basura en Alcorcón.

También denunciamos que aproximadamente unas 110 islas ecológicas subterráneas están fuera de servicio y, como no existe ningún repuesto para su reparación, la única solución posible es situar un contenedor de 800 litros en la vía pública y pasar a recogerlo cuando lo permitan los medios técnicos y humanos.

Menos tiempo para recoger

A la hora de descargar la basura, en muchas ocasiones la Planta de Transferencia de Leganés deja operativa sólo una tolva de las seis disponibles. Todos los operarios de los municipios que acuden a esa planta deben invertir mucho más tiempo en el vertido de basuras, lo cual resta tiempo para la recogida.

En muchas ocasiones es un auténtico milagro que ciertas rutas se puedan mantener medianamente limpias. Ha llegado el momento de buscar soluciones para los trabajadores de Esmasa.

El curso de negociación colectiva reúne a una treintena de delegados

El curso de negociación colectiva reúne a una treintena de delegados

Más de treinta delegados de Industria, Enseñanza y Servicios han participado este martes en el Curso de Negociación Colectiva que organiza la Secretaría de Formación y Salud Laboral de USO-Madrid. Se trata de un nuevo éxito de convocatoria de la sesión de formación sindical básica que en esta ocasión vuelve a contar con la colaboración del director del Gabinete de Estudios de USO, José Luis Fernández Santillana.

Durante el curso se ha destacado que la negociación colectiva es un derecho fundamental de los trabajadores, así como un mecanismo fundamental del diálogo social. Gracias a la negociación colectiva los empresarios y los sindicatos pueden convenir salarios justos y condiciones de trabajo adecuadas; además, constituye la base del mantenimiento de buenas relaciones laborales.

La secretaria de Formación y Salud Laboral, Raquel Bordoy, ha destacado la importancia de este curso, sobre todo teniendo en cuenta que “el papel de la representación sindical ante la empresa pasa siempre por la negociación”. Por ese motivo, ha señalado Bordoy, “es fundamental que los delegados de USO-Madrid estén formados al respecto para que llevemos a cabo una acción sindical fuerte y útil para los trabajadores“.

Entre otros temas, el curso ha tratado temas que se encuentran habitualmente en los programas de negociación: los salarios, el tiempo de trabajo, la formación y capacitación profesional, la seguridad y la salud en el trabajo, y la igualdad de trato.

Éxito de convocatoria del curso “Mutuas e incapacidad laboral” de USO-Madrid

Éxito de convocatoria del curso “Mutuas e incapacidad laboral” de USO-Madrid

El curso “Mutuas e incapacidad laboral” celebrado este martes por la Secretaría de Formación y Salud Laboral de USO-Madrid ha contado con una gran acogida por parte de los delegados. Ha sumado en su aula a más de treinta asistentes.
El curso, a cargo del técnico de Prevención del Gabinete Confederal Javier Pla, ha tratado temas como las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social; la legislación vigente; el reconocimiento de incapacidades temporales, permanentes así como los accidentes y enfermedades laborales; reclamaciones a mutuas y otras cuestiones prácticas sobre incapacidad.
La secretaria de Formación y Salud Laboral, Raquel Bordoy, ha destacado la importancia de este curso, sobre todo teniendo en cuenta que es “un tema sobre el que recibimos multitud de consultas, especialmente a raíz de los recientes cambios en la legislación”.
Por su parte, Pla, ha señalado que “cada vez son más numerosas las sentencias en las que se reconocen daños derivados del trabajo que tanto las mutuas como el INSS habrían negado” y ha insistido en la necesidad de conocer la normativa sobre mutuas e incapacidad laboral para mejorar la prevención y “evitar que muchos casos queden ocultos y en situación de indefensión”.
Semestre negro en siniestralidad laboral

Semestre negro en siniestralidad laboral

SEMESTRE NEGRO EN SINIESTRALIDAD LABORAL


En la primera mitad del año, los datos de siniestralidad laboral han empeorado. Desde USO exigimos al Gobierno que muestre un compromiso activo para revertir los alarmantes datos que nos llegan mes a mes. Porque dar la espalda al drama de la siniestralidad laboral o demorar la puesta en marcha de medidas para ponerle freno, solo tendrá por resultado una mayor merma y detrimento del estado del bienestar.

Las estadísticas de accidentalidad correspondientes al primer semestre de 2018, publicadas por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, constatan el crecimiento sin freno de los accidentes entre la población trabajadora. Algunos de los datos más preocupantes son:

  • Un total de 299.008 accidentes han generado baja , lo que supone una subida neta del 2,7%. De ellos, 257.812 sucedieron durante la jornada laboral y, 41.196, fueron accidentes in itinere. Por tanto, ascienden los accidentes en jornada y los producidos in itinere, en un 2,3% y en un 4,8%,respectivamente .
  • Hasta junio, un total de 307 personas han perdido la vida, lo que supone un incremento del 2,3%. Puede observarse un descenso del 0,4% de los accidentes mortales en jornada laboral y un aumento del 14,5% de los accidentes mortales in itinere.
  • Los accidentes durante la jornada laboral aumentan un 2,3% para los leves; un 3,9% para los graves, mientras que los mortales, experimentan un mínimo descenso del 0,4%.
  • El número de accidentes in itinereleves suben un 4,9%, en el caso de los leves y, hasta el 14,5% para los mortales, mientras que los graves descienden un 4,0%.
  • En el balance general por sectores, el índice de incidencia de accidentes en jornada de trabajo alcanza un ligero descenso del 1,5%.
  • El número de accidentes de trabajo sin baja notificados desciende el 1,6%.
LOS FACTORES PSICOSOCIALES, UNA AMENAZA EMERGENTE PARA LA SALUD EN EL TRABAJO

LOS FACTORES PSICOSOCIALES, UNA AMENAZA EMERGENTE PARA LA SALUD EN EL TRABAJO

Los factores psicosociales, una amenaza emergente para la salud en el trabajo


La concepción del trabajo ha experimentado grandes cambios en las últimas décadas, en las que el desarrollo tecnológico y el de las comunicaciones han supuesto un antes y un después en la manera de articular los sistemas productivos, con la utilización masiva de teléfonos móviles, tablets y otros dispositivos.  La velocidad a la que circula la información y su cantidad a procesar hacen que los requerimientos cognitivos cada vez sean mayores en muchos de los puestos de trabajo. A ello se suma la necesidad de dar respuestas rápidas a la información en un contexto laboral exigente, globalizado, competitivo y, con frecuencia, altamente precarizado.

Estos cambios afectan directamente a las condiciones de trabajo en que trabajadoras y trabajadores desarrollan sus tareas, incluyendo las características relativas a la organización y ordenación de este, que pueden influir sustancialmente en la magnitud de los riesgos a que se encuentran expuestos. Las estadísticas y estudios internacionales realizados en los últimos años apuntan un impacto cada vez mayor de los riesgos psicosociales en el trabajo, lo que preventivamente es un indicador de alarma sobre la necesidad de actuar.

La ansiedad, la astenia, el insomnio crónico, los trastornos vasculares, respiratorios y digestivos son solo algunos de los posibles efectos para la salud que pueden tener su origen en los factores psicosociales y en situaciones de estrés prolongado relacionadas con estos, los cuales suelen estar muy presentes en organizaciones precarias y poco comprometidas con la prevención.

Los daños derivados del trabajo relacionados con riesgos psicosociales no controlados tienen una naturaleza multicausal: hay varios factores de riesgo que actúan simultáneamente sobre la persona, pudiendo llevarla a situaciones de insatisfacción con lo que hace, fatiga y pérdida de salud. Por ello, uno de los puntos fundamentales para crear organizaciones más saludables es evaluar estos riesgos y establecer y planificar medidas para controlarlos, de forma que se elimine o reduzca al máximo su incidencia negativa en el trabajo. Un aspecto de base es identificar los principales factores de riesgo psicosociales que pueden presentarse en el ámbito laboral, los cuales pueden manifestarse en actividades y sistemas de trabajo muy distintos y con intensidades muy variables. Seguidamente, a modo orientativo, pasamos a destacar algunos factores:

  • Tiempo de trabajo (TT):se centra en aspectos vinculados a la ordenación y planificación temporal de la actividad que se realiza a lo largo de la semana y de cada día de la semana. Su mayor o menor incidencia sobre la persona puede variar dependiendo de los periodos de descanso con que esta cuente en su actividad, su cantidad y calidad, así como del impacto que tiene el tiempo de trabajo en su vida familiar y social.
  • Autonomía (AU): pone la atención en la capacidad y posibilidad que tiene la persona para gestionar su ejercicio profesional, tanto desde una perspectiva temporal como decisional.
  • Carga de trabajo (CT): representa el nivel de demanda de trabajo al que la persona ha de hacer frente. En general, se entiende que la carga de trabajo es elevada cuando hay muchas tareas a las que dar respuesta y cuando la respuesta a dar resulta compleja. En este factor inciden directamente las presiones de tiempos, el esfuerzo de atención y la cantidad y dificultad de las tareas.
  • Demandas psicológicas (DP): considera la naturaleza de las exigencias a las que se ha de hacer frente en el trabajo, las cuales pueden ser cognitivas y emocionales.
  • Variedad/ Contenido de trabajo (VC): relacionado con que la persona perciba que lo que hace tiene sentido y utilidad en sí mismo y le permita realizar distintas actividades, suponiendo para esta una recompensa en términos de logro, reconocimiento, aprecio o satisfacción.
  • Participación/ Supervisión (PS): este factor contempla, por una parte, el control que puede ejercer la persona en lo que hace a través de su participación en diferentes aspectos del trabajo y, por otra, el control que ejerce la organización sobre la población trabajadora en el desempeño de sus actividades.
  • Interés por el trabajador/ Compensación (ITC): considera el grado en que la empresa se preocupa personalmente y a largo plazo por la persona, así como el nivel de equilibrio existente entre lo que la persona aporta a esta y lo que recibe de ella.
  • Desempeño de rol (DR): abarca todos aquellos problemas que pueden derivarse de la definición de los cometidos del puesto de trabajo, comprendiendo la falta de claridad de rol, el conflicto de rol y la sobrecarga de rol.
  • Relaciones y apoyo social (RAS): comprende aquellos aspectos de las condiciones de trabajo que se derivan de las relaciones que se establecen entre las personas en el entorno laboral, las cuales pueden atenuar el estrés a través del apoyo social, o, por el contrario, incrementarlo.

Muchos de estos factores suelen concurrir en organizaciones precarias, las cuales se caracterizan por ser grandes destructoras de salud, con las consecuencias que ello conlleva para trabajadoras, trabajadores, sus familiares directos y la sociedad en su conjunto.

Desde USO, entendemos que la intervención psicosocial, evaluando estos factores de riesgo, aplicando medidas para combatirlos y realizando seguimientos periódicos sobre la incidencia de estos en el trabajo es una herramienta clave para crear organizaciones más saludables. Asimismo, entendemos que se hace cada vez más necesario que las empresas venzan el miedo a la actuación sobre los factores psicosociales, ya que difícilmente podrán reducir su siniestralidad y su absentismo, y, mejorar en términos de satisfacción laboral, resultados e imagen corporativa ignorando o negando su repercusión y trascendencia en la salud de las personas.

Recomendaciones para extremar el control preventivo en el trabajo ante las altas temperaturas

Recomendaciones para extremar el control preventivo en el trabajo ante las altas temperaturas

Recomendaciones para extremar el control preventivo en el trabajo ante las altas temperaturas


Comienza el verano y, con él, una época en que trabajadoras y trabajadores desempeñan sus funciones en unas condiciones ambientales térmicas más agresivas. Si, ya en situaciones de confort, muchas tareas pueden comportar gran fatiga física o mental; en un entorno profesional con temperaturas elevadas, esta se dispara, con los peligros que ello conlleva. A ello se suma que el entorno extralaboral diario de buena parte de la población trabajadora se encuentra también expuesto a altas temperaturas, de forma que durante las horas de descanso no se produce una recuperación efectiva de la fatiga; entre otras cosas, por la dificultad de conciliar el sueño.

Sin descansar bien, es más difícil concentrarse en la conducción al ir o volver al trabajo, o al desplazarse durante la jornada, estando más expuestos a sufrir accidentes de tráfico. Llegar al trabajo con mayor cansancio por pocas horas de sueño y realizar tareas físicas como el manejo manual de cargas, la movilización de enfermos o la limpieza de habitaciones en hoteles aumenta notablemente las probabilidades de sufrir daños por sobreesfuerzos o lesiones musculoesqueléticas. Asimismo, tener patologías previas, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias incrementa en gran medida la vulnerabilidad frente a los efectos negativos del calor. La fatiga debe ser un indicador de alerta de la necesidad de extremar el control preventivo sobre las condiciones en que la población trabajadora lleva a cabo sus tareas.

En general, la amenaza que supone el calor se plasma de forma especialmente peligrosa en los trabajos que se realizan al aire libre, como la construcción, las actividades de obras públicas o las agrícolas. No obstante, los peligros por estrés térmico por calor también pueden incrementarse en verano en trabajos interiores con exposición a altas temperaturas, como los de la industria alimentaria, la siderúrgica o los relacionados con la obtención de materiales mediante tratamientos térmicos.

El cuerpo humano cuenta con importantes mecanismos de termorregulación con los que mantener una temperatura interna estable cercana a los 37º C para el buen funcionamiento de los órganos vitales. Entre ellos se encuentran la vasodilatación y la sudoración, y con ellos el cuerpo pretende deshacerse del exceso de calor interno acumulado, intercambiándolo con el medio ambiente. Cuando el calor supera esos mecanismos, comienzan los efectos negativos.

Concretamente, el estrés térmico por calor puede desbordar la acción de estos mecanismos mediante efectos de gravedad diversa, como edemas, quemaduras en la piel, pérdida de sales, deshidratación o agotamiento por calor.

A ese respecto, el mayor peligro asociado a la exposición a temperaturas elevadas extremas es el comúnmente conocido como “golpe de calor”. Este se desarrolla cuando la termorregulación ha sido completamente superada, derivando en la excesiva acumulación de calor en el organismo, incrementando su temperatura interna por encima de 40,5º C, pudiendo incluso ocasionar la muerte. A modo orientativo, entre sus principales síntomas se encuentran la aceleración del ritmo respiratorio, taquicardias, dolores de cabeza, náuseas y vómitos, ausencia de sudoración, piel seca y caliente, sensación de aturdimiento, convulsiones, pupilas dilatadas y pérdida de consciencia.

Teniendo en cuenta la gravedad de los posibles daños asociados al calor en el trabajo, se hace obligado contar con unas medidas preventivas para combatirlo, entre las que se encuentran:
Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos, las medidas frente a los riesgos y las de primeros auxilios que hay que adoptar.

Limitar las tareas que impliquen un gasto energético elevado.

Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya actividades o emplazamientos con menor exposición que lo permitan.

Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.

Tener en cuenta que, para el desarrollo de actividades con calor extremo, es necesaria una aclimatación de la persona que lleva un periodo de entre unos 7 y 15 días.

Aumentar la frecuencia de las pausas en el trabajo.

Permitir, siempre que sea posible, que la persona adapte su propio ritmo de trabajo.

Evitar la realización de trabajos en solitario, organizando el trabajo en grupos para minimizar la fatiga en la población trabajadora.

Proporcionar ayudas mecánicas para el manejo de cargas.

Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.

Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso.

Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en los locales cerrados.

Usar preferiblemente ropa no ceñida al cuerpo, de tejido ligero y colores claros.
Proteger la cabeza de la exposición solar con gorra o sombrero.

De forma adicional, también será necesario disponer de unas pautas de actuación en caso de golpe de calor:
Colocar a la persona en una zona a la sombra y en un ambiente frío, a ser posible.

Desvestir a la persona y utilizar duchas de agua fría, sin que se emplee agua por debajo de 15º C (a fin de no ocasionar una constricción de los vasos sanguíneos).

Si la persona está consciente, proporcionarle agua fría para beber.

Si está inconsciente, colocarla en posición recostada sobre un lateral de su cuerpo, con la cabeza ligeramente ladeada, el brazo inferior atrás, extendido, el superior flexionado hacia adelante y arriba, y las piernas flexionadas, más la superior que la inferior.

Cubrir, en su caso, el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o un dispositivo similar, para lograr que la temperatura corporal disminuya algo más.

Contactar con personal médico y, si es posible, llevar a la persona afectada al hospital con inmediatez.
Desde una perspectiva global, el calor extremo favorece la generación de daños para la salud, por lo que es fundamental extremar las precauciones, teniendo en cuenta los factores ambientales presentes en el entorno laboral, los factores relacionados con las tareas que se desarrollan y los propios factores individuales que inciden el nivel de riesgo existente. Es necesario un compromiso activo de todas y todos para combatir las consecuencias negativas que cada verano el calor ocasiona en el trabajo, implantando para ello, entre otras posibles, medidas como las citadas.